Cuando parecía que el clásico ibérico tendría que resolverse en la prórroga, apareció Mikel Merino para cambiar la historia. Un gol en el tiempo de reposición le dio a España una sufrida victoria por 1-0 sobre Portugal, resultado que clasificó a La Roja a los cuartos de final del Mundial 2026 y dejó en el camino a una selección portuguesa que vendió muy cara su derrota.
El duelo respondió a las expectativas de dos selecciones que se conocen a la perfección. La intensidad táctica predominó durante gran parte del encuentro, con un mediocampo convertido en un auténtico campo de batalla y con escasos espacios para que los atacantes pudieran marcar diferencias.
España asumió el protagonismo con la posesión del balón, administrando el ritmo del partido gracias al trabajo de Rodri y Pedri, quienes movieron los hilos del juego y obligaron a Portugal a replegarse en varios pasajes del compromiso. Sin embargo, la solidez defensiva lusa y una inspirada actuación del guardameta Diogo Costa mantuvieron el empate durante casi todo el partido.
Portugal apostó por un planteamiento más conservador, esperando recuperar la pelota para salir con velocidad. Cristiano Ronaldo luchó constantemente entre los defensores españoles, aunque encontró muy pocos espacios para generar peligro. La ocasión más clara del conjunto portugués llegó antes del descanso, cuando un remate de Nuno Mendes estremeció el travesaño y silenció por un instante a la afición española.
Con el paso de los minutos, el desgaste físico comenzó a inclinar la balanza. España mantuvo la paciencia, continuó circulando el balón y encontró premio cuando el partido agonizaba. En una rápida acción a balón parado, Ferran Torres asistió a Mikel Merino, quien definió con serenidad para vencer a Diogo Costa y desatar la celebración española.
Más allá del marcador, España volvió a demostrar que posee una de las propuestas futbolísticas más sólidas del torneo. Su equilibrio entre defensa y ataque, la inteligencia para controlar los tiempos del partido y la profundidad de su plantilla la convierten en una seria candidata al título.
Para Portugal, la eliminación deja un sabor amargo. El equipo de Roberto Martínez compitió de igual a igual, defendió con orden y estuvo muy cerca de llevar el encuentro al tiempo extra. Sin embargo, un instante de desconcentración en el momento menos oportuno terminó castigando todo el esfuerzo realizado durante noventa minutos.
España sigue con vida en la Copa del Mundo y reafirma sus aspiraciones de conquistar el campeonato. Portugal, por su parte, se despide tras protagonizar un duelo intenso, equilibrado y decidido por un detalle, de esos que suelen marcar la diferencia entre los equipos que avanzan y los que ven terminar su sueño mundialista.
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