El presidente Bernardo Arévalo defendió la propuesta planteada al Congreso de la República que busca fijar un precio máximo a los combustibles, con el fin de favorecer la economía familiar.
En La Ronda, celebrada en el Patio de la Paz del Palacio Nacional de la Cultura, el miércoles 16 de septiembre abogó por la pronta definición legislativa en el tema para aliviar la situación de los consumidores de gasolina y diésel en Guatemala.
Reiteró en la conferencia de prensa conjunta que la crisis del costo de los combustibles es consecuencia del conflicto en Oriente Medio, pero agobia sobremanera a los guatemaltecos, como sucede en la mayoría de los países.
“La gestión de gobierno es un esfuerzo que toca hacer en distintos contextos y en distintas condiciones, no siempre las condiciones ideales”, las cuales “se generan por fenómenos” que están más allá del control del gobierno y del país.
Es una condición “que viene por ese contexto que está fuera de nuestro control”, pero que demanda el esfuerzo de todos, juntos, “por controlar sus impactos. La labor del gobierno “en ese contexto es liderar acciones” para “contener, mitigar y desarrollar el bienestar de la población”.
Es lo que hemos venido haciendo, “estamos conscientes de que la economía familiar y de los sectores productivos necesitan soluciones efectivas”, afirmó el presidente Arévalo.
En este sentido, el gobierno se esfuerza por “mantener el país en marcha, defender la institucionalidad de quienes aprovechan las crisis para atacar la democracia”.
Puntualizó que “la gestión pública”, con todo y las circunstancias adversas, debe “tener siempre como norte, como objetivo el bien común, el bienestar de la población”.
Indicó que además del trámite en el Legislativo, se estudia la aplicación de “medidas complementarias”
Ratificó, sin embargo, que la “solución más inmediata”, planteada a los diputados, es trabajar por la opción de los “precios fijos”, que establecerá en 41 quetzales el valor máximo de la gasolina y en 39 el del diésel.
“Las familias guatemaltecas necesitan que la Ley de Precios Máximos de Combustibles al Consumidor, el decreto 21-26, comience a implementarse lo antes posible”.
Adelantó que en cuanto reciba el proyecto desde el Congreso de la República, el Ejecutivo lo sancionará “para poder poner en marcha esta legislación.
De esta manera, “inmediatamente las familias guatemaltecas” pagarán “un precio máximo, estable, de 39 quetzales en el diésel y de 41 quetzales en la gasolina superior”.
Aunque el precio subiera en los próximos días o las próximas semanas, “esta ley establece que las familias sigan siempre pagando ese precio máximo fijo”, reiteró.
Recalcó que el decreto legislativo se puede “poner en marcha lo antes posible, en cuanto sea sancionado”.
El gobierno “no está diciendo que esta es la última y única solución al problema de los combustibles y estamos dejando abierta la puerta para continuar trabajando con el Congreso de la República”.
Pero en este momento, “lo importante es mitigar el impacto de estos precios altos causado por la crisis internacional de los combustibles”, reiteró el presidente Arévalo.
Acciones del gobierno para asistir a las familias campesinas amenazadas por escasas precipitaciones.
Se refirió también a un tema preocupante que se ha presentado en las últimas semanas, como es “el impacto que está teniendo en nuestra región las bajas lluvias de este año”.
Anunció “un plan, que estamos empezando a ejecutar, para que ninguna familia en Guatemala se quede sin alimentos”.
Indicó que el plan, de distintas fases, se “ha venido trabajando con los ministerios correspondientes” desde hace una semana cuando se “liberaron cuatro contingentes de granos básicos con arancel cero”.
“Esto quiere decir que está ingresando más frijol, más maíz amarillo, más maíz blanco al país sin pagar impuestos, a fin de que podamos garantizar el abastecimiento que existe de estos granos en el mercado”.
El mandatario resaltó que el objetivo con la medida “es evitar que haya una especulación y un aumento de los precios, a raíz de la escasez que está generada por la pérdida de cultivos”, la cual “se empieza a notar”.
Detalló que el plan de acción “está dividido en tres componentes”, como son, “primero, asegurar la alimentación para las familias más afectadas por la pérdida de las cosechas”.
En segundo lugar, se busca “movilizar asistencia para fortalecer la productividad de las familias campesinas”.
En tercer lugar, se pretende “desarrollar los programas para transformar el manejo de suelos y lluvia”, a fin de “volvernos menos vulnerables a las sequías que pueden venir el año entrante o después”.
No obstante, “lo primero es lo primero, y es la alimentación de las familias, porque la disminución de la lluvia” que afecta a Guatemala, golpea con más fuerza “a quienes se alimentan de lo que siembran”.
“Ahí es donde estamos dirigiendo el esfuerzo con este primer componente del plan”, enfatizó el presidente Arévalo.
El mandatario estuvo acompañado en la rueda de prensa por el titular del Ministerio de Desarrollo Social, Abelardo Pinto, quien se encargó de detallar el plan de asistencia a las familias campesinas, cuyas cosechas están amenazadas por la falta de lluvias.
Texto Pablo Palomo
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